Las Indianas - Incio

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Todo lo largo del robledal podemos admirar multitud de hermosos ejemplares de robles centenarios, esbeltos y de notable grosor, muy aptos para proporcionar vigas dignas del pasado.

Plano Robledar de Villar:


El pueblecito de Villar está coronado, al noroeste, por...

...un robledal que se extiende hasta el pueblo de La Hoz. Su altitud oscila entre las 1.020 y los 1.200 m.
El roble ha estado en la base de la edificación local desde tiempos inmemoriales. Es una madera sólida, recia y bella. Si visitas una casona, una cuadra o un pajar de la zona, verás que las vigas de roble dan solera y carácter a la edificación campurriana, y de roble son las puertas y los muebles más antiguos. Te invitamos a visitar el Castillo de Argüeso, a 5 kms. de Villar; rehabilitado por un carpintero local, D. Tomás Sobaler, basándose en el roble y en técnicas tradicionales.
...Villar en dirección norte. Pasamos el puentecillo y seguimos, a la izquierda, el camino paralelo al riachuelo, oculto casi por la vegetación. A 200 m. podemos ver la recogida de aguas de manantial para el abastecimiento del pueblo. Es agua limpia y natural y se consume sin tratamiento. La vegetación es frondosa; además de los robles hay avellanos, fresnos, castaños y mucho silencio; el murmullo del agua, y nada más. Seguiremos, siempre a la izquierda.

VARIANTE A

El sendero es amplio y asciende suavemente. Torcemos a la izquierda iniciando, bajo un tunel de fresco follaje, el ascenso a lo alto del bosque. Estamos a unos 1150 metros. A ambos lados y sobre todo a la izquierda podemos ver pequeñas colonias de acebos. Múltiples aves anuncian su presencia o manifiestan su extrañeza; están más acostumbradas al corzo, al jabalí o al zorro, a las batallas de los venados o al eco de la imponente berrea. que al paso de los humanos Descendemos hasta encontrar el sendero que une Villar con La Hoz de Abiada, camino muy transitado antaño, cuando no había motores y se viajaba con caballerías y carros, pero desierto y abandonado ahora. Seguimos a la izquierda, bajando suavemente junto a la Tejera, abandonada y sin uso desde hace décadas. Así llegamos a un mirador que nos invita a descansar y relajarse viendo abajo el pueblecito de Villar en paz, que rompe tan sólo el cencerro de un caballo o el ladrido de un perro. Detrás está el valle, valle impresionante de Campóo de Suso con sus 24 pueblos, minúsculos todos, pero con rica historia.Valle diferente: por aquí no se pasa; aquí se viene, se está, se disfruta, se pasea, se admira y luego se rehace el camino de vuelta, por Fontibre, o por Saja, hacia casa. Ahí abajo, marcando una fronda verde, está el río Hijar arrastrando con bravura sus aguas entre redondeadas piedras y rocas hasta dar vida al Ebro. Paralela al río y recta, muy recta, con una franja rojilla para peatones y bicis y con cientos y millares de señales de tráfico, la nueva carretera, orgullo del valle y de su alcalde. Detrás se adivina, entre encinas y robles, la ermita de las Nieves, de Nuestra Señora del Abra, patrona del valle, con las campas donde compiten mozos y veraneantes, donde se hace la paella, la berbena y el baile el 5 de Agosto.

VARIANTE B


Pasada la recogida de aguas.....


...y a unos cien metros se se sigue el camino que, entre robles jóvenes, se orienta hacia la derecha, iniciando una fuerte subida. Tras una curva a la izquierda nos lleva a la base de unas peñas que dominan el valle. El camino sigue y antes de llegar a la base de una gran pradera inclinada, llamada los Prados, abrimos una portilla a la derecha y nos adentramos en el bosque subiendo decididamente hacia el norte por apenas insinuados senderos. Cuando se termina el arbolado, puedes tenderte relajado en la pradera inclinada. Ya puedes ver, hacia arriba, un pilón construido recientemente por el servicio de bosques de Icona. Allí puedes disfrutar del agua abundante de un manantial de altura, conducido hasta el lugar con un triple objetivo: calmar la sed de algún montañero con suerte; servir de abrevadero a los animales que por allí pastan y aprovisionar las bombas, si algún día la desgracia de un fuego reclamara la presencia de los bomberos.

Este lugar invita a descansar y a tomar un refrigerio. Estamos a unos 1.150 m. de altitud protegidos del norte por las laderas de Cueto Rodero (1.974 m.). Los bosques nos ocultan la base del valle, pero enfrente, en la cara norte, se distinguen las casonas de Mazandrero. Unas vacas, que rumian pausadas, nos miran atentas, pendientes del perro que nos acompaña.
Por aquí pasa un camino transitado por los tractores o vehículos todo terreno, sea de los lugareños que visitan a su ganado , sea de los cazadores que suben hacia la cumbre siguiendo la pista de los venados. Nosotros volveremos tranquilamente hacia Villar, siguiendo el camino del valle donde nos espera el remanso de Las Indianas.
Las Indinas
39210 - Villar de Campóo
CANTABRIA
Tf.: 942 77 92 18
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